City por toda Bogotá

Hay un asunto feo en mi ciudad. Los buseteros se rebotaron y están presionando al Gobierno Distrital por medio de un paro. Para los hipotéticos lectores internacionales, los buseteros son un oprobioso gremio que apareció a mediados del siglo pasado cuando arrasaron a traición el sistema de tranvías de la creciente capital de Colombia.
A pesar de que tuvieron cerca de 50 años para ordenarse cuando se apoderaron del monopolio del transporte público, los buses, luego las busetas y finalmente los ejecutivos y colectivos se dedicaron a crear y profundizar la llamada "guerra del centavo" que caracterizaba un sistema en el que el conductor (busetero) no recibía un salario por su rtabajo sino que se quedaban con un porcentaje, más bien bajo, del producido diario del vehículo.
Por eso llegó Transmilenio, un monstruo imparable que está devorando bienes y recursos públicos para enriquecer a la empresa privada y que casi nunca ha demostrado estar en capacidad de prestar un buen servicio. Sin embargo, el plan ya está en marcha y aunque las medidas estaban anunciadas, la protesta continúa y la gente anda en vehículos improvisados.
La ciudad está en guerra. Una guerra de distintos niveles e intensidades. En algunos lugares ha sido agresiva y en otros se mantiene un incómodo silencio.

Lo lamentable es que, a mi modo de ver, todos los actores de este conflicto tienen parte de razón y parte de culpa y por ello es tán dificil solucionar la cosa.

Los malditos buseteros viven de jornal y las medidas los afectan pues aparte de emborracharse, también usan el dinero para alimentarse a ellos y a sus familias.
El maldito Transmilenio sufre ataques y perdidas por arriesgarse atrabajar, pero se desquita con los usuarios quienes reciben un trato muy malo y generalmente terminan perdiendo el dinero que la empresa no reembolsa.
La gente reacciona de formas muy distintas. Si alguno que no está haciendo nada es atacado por la policia, es normal que se sume a los ataques, si un niño no tiene nada que hacer, y no los controlan, es normal que se meta al vandalismo por puro desparche.
Los que no encuentran en Transmilenio una alternativa culpan a este y al alcalde y los otros culpan a los buseteros y de alguna forma todos tienen razón.
La policia también. Es horrible ver cómo golpean a la gente, pero la presión y el ritmo que se les impone en esats condiciones tambien son rudas. Hay heridos en todos lados, manifestantes, policias, manifestantes, culpables e inocentes.
Es la primera vez desde que era un niño, que un paro me coge en la casa. Si bien el desempleo es básicamente malo, me alegra no tener que pasar por los traumatismos del transporte público.

Por ahora, espero simplemente que mañana jueves la cosa esté mejor y pueda ir con mi novia a la Feria del Libro de Bogotá, no la veo desde el sabado y francamente, ya la extraño mucho. Les quedo debiendo el resto de mis vacaciones freelance.

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