Webcomic

Ocurrió esta mañana. No imaginé que ocurriría tan rápido, pero esto demuestra que mis vacaciones ya se prolongaron más de lo que me interesaba que duraran y me comienza a preocupar el mañana (de nuevo).

Pero hoy tengo razones de peso para escribir, así que por hoy, no más lloriqueo, al grano señores.
Hoy llegué al último número publicado de Megatokyo y de 8-bit Theater, dos excelentes web comics que he estado leyendo durante algún tiempos, más o menos un año o año y medio desde que comencé con el primero de ellos. La disyuntiva ahora es tratar de soportar la espera de un número nuevo como cualquier parroquiano más, cosa que me molesta, pues no soy exactamente paciente. Probablemente, sin embargo, me dé ahora el tiempo para leer los rants de los autores que por lo general me hartan bastante.

Claro que aún me quedan otros tantos comics por leer, como es el caso de McHall, Penny Arcade o real life. Y ese del Inn para elfos al que le perdí el rastro. Son muchos comics sobre muchas cosas y resultan absorbentes e incluso adictivas, pero hoy hay dos protagonistas y solo dos.

Megatokyo llegó a mí por azar, leyendo los correos de la RCO (Red Colombiana de Otakus), llegó en español y así lo seguí fielmente disfrutando de la versión traducida. En general, comenzó como una burla con historia que se mofaba de los freaks de los juegos y el animé de forma bastante autocrítica. Los personajes, Piro y Largo, "accidentalmente" viajan a Japón para distensionarse un poco y gastan todo su dinero antes de poder regresar. La única ventaja era que Piro habla japonés y gracias a eso logran abrirse paso en la vida, claro que sin volver a casa. La idea original era de Rodney Caston y Fred Gallagher, pero no mucho tiempo después Fred Gallagher obtuvo la totalidad de los derechos y continuó por su cuenta dándole un giro al cómic que se parecía más al shoujo manga que a la idea original, pero poco a poco empezaba a recuperar su ritmo original (a finales del año pasado, me temo) y ahora, justo cuando me encarrila nuevamente, llego al tope... no muy justo.

La otra serie es el teatro 8-bit, una parodia de final Fantasy 1, que toma elementos gráficos, narrativos y temáticos de otros juegos de la saga y maneja un humor bastante negro, parecido al que tenía Megatokyo cuando comencé a leerlo, solo que los ligth warriors no han declinado en su mala leche original y son capaces aún de sorprender al lector con más y más sangronadas. Brian Clevinger es el encargado de esta original obra que debo colocar como mi favorita gracias al factor niñita del cómic que describí anteriormente. No voy a contar nada de la historia del teatro 8-bit porque prefiero recomendar a todos mis lectores (Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja!!) que jueguen Final Fantasy, preferiblemente en emulador porque dudo que lo consigan por estas tierras, pero juéguenlo de todas formas. Lo único que diré es que a la fecha no es claro si los protagonistas son o no, los verdaderos Ligth Warriors, opiniones son aceptadas. (continúa abajo)













A mi me gustaba la idea de hacer mi propio web cómic, pero me quedé sin libretista antes de poder publicar el primer dibujo, espero sin embargo, retomar el proyecto con mis propias manos, a ver que sale, tal vez lo publique aquí mismo, para no ir demasiado lejos ni con muchas dificultades. (continúa abajo)
















Es todo por hoy, voy a ver si juego Age, una vez más.

Ps. para referencias de lo que he hablado hoy, por favor visiten www.megatokyo.com y www.nuklearpower.com

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