Ninja Country

Caminando por éste mundo resulta fácil perderse y perder la perspectiva de las metas propuestas. mi camino está trazado en mi mente desde hace bastantes años y ha ocurrido ya un par de veces que he perdido esos sueños de vista y me he descubierto andando a ciegas en medio de la niebla.
Sin embargo, estos extravíos no son casuales y no suelen pasar sin dejar algún tipo de enseñanza, misma que quiero compartir hoy con ustedes, mis lectores.

Se me ha criticado en muchas ocasiones que tengo lo que muchos llaman "cara de asustado" o de "niño regañado". Incluso se ha puesto en duda mi madurez, sentido común y hasta mis principios, sólo porque mi rostro suele delatar la forma en la que me siento.

Claro que en muchas ocasiones se trata más de un malentendido y lo que debería ser una cara de enojo es leída como una tristeza, la preocupación como depresión y casos similares, pero la cosa es que no le resulta difícil a nadie saber que algo pasa por mi mente cuando no estoy en mi estado normal que es, quién diría, el de una amable sonrisa.

A raiz de eso me exige el mundo que no sea tan obvio, que oculte lo que siento y que el mundo no necesita o quiere verme haciendo caras. Y saben qué? creo que no. Ya hay muchas personas expertas en ocultar lo que sienten, en mostrar una cara opuesta a sus emociones y declarar planes a viva voz que no corresponden a su auténtica agenda. Lo veo en el mundo, lo veo en el país, creo que en la ciudad e incluso se que ocurre en todo mi entorno laboral.
Qué tengo yo para ofrecer? Sólo tengo mi honestidad y no quiero renunciar a ella. Si debo lidiar con las consecuencias de ser honesto, estoy dispuesto. Al diablo aquellos que no les gusta ver a una persona incapaz de ocultar si está feliz o triste, qué me importa a mi lo que el mundo piense si al mundo nunca le ha interesado lo que yo piense.

Voy a usar la honestidad como mi bandera de batalla y voy a marchar con la frente en alto. Quiero que el mundo se enfrente a ella y trate de vencerme con sus engaños y sus máscaras y ver si acaso logro imponer una pequeña moda de gente que actue por principio y no por conveniencia, a ver si contagio a alguien con el deseo de hacer las cosas bien, sólo por ser lo correcto, así le caigan encima, así genere desconfianza, aunque pueda yo perder la vida, el puesto o los compañeros, que se sepa que mi honestidad es lo mejor que tengo.

Así, puede que mi camino se pierda, que no llegue a vivir sólo en mi propio lugar, trabajando en mis cosas, dibujando. Llenando mi hogar de juguetes y libros, haciéndo lo que me haga felíz sin que deba preocuparme por el dinero. Una vida en la que ya no deba preocuparme por cargar los problemas de los demás. O quizá y sería lo mejor, ésta bandera de la honestidad sea la que me garantice que el camino me lleva a cumplir mis sueños.

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