La última vez que escribí algo en éste espacio, me encontraba en medio de lo que había sido mi primer año lejos de mi mísmo. Una triste, aunque interesante secuela de mi rompimiento con la primera mujer a la que puedo afirmar que he amado. Con un poco de suerte no será la última, se llevó ella también, el galardón a la primera persona que dejé de amar.
Como había una vacante en mi corazón, y mientras se aireaba un poco de lo que 5 años o más de convivencia habían dejado, había elegido vivir la vida como nunca antes la había concebido. No llegué a fumar ni a drogarme, pero si aumenté considerablemente mi ingesta de alcohol. Lo decepcionante del caso fue no lograr una borrachera nunca. Parece que mi cerebro sabe lo que intento y se rehuza a cooperar.
Pero a pesar de éste fracaso etílico, si puedo afirmar que mi año de gracia me trajo la certeza de que no todo lo que imaginaba que era malo lo era realmente y no todo lo que pensaba que me traería grandes satisfacciones se compara al torbellino de agradable incertidumbre que acompaña el hacer algo sin haberlo planeado o meditado concienzudamente.
Aunque había amenazado con irse nuevamente, mi recientemente estrenada autoestima pasó la prueba de la soledad y ve con optimismo la posibilidad de conocer gente nueva, de hablar con desconocidos e incluso, hace tímidos intentos de poner algo de disciplina en mi adormilada cabeza, quien, dicho sea de paso, debería dejar de ser mencionada como si se tratara de un ser consciente ajeno y anexo a mi mísmo.
Ahora que vuelvo a ser el de siempre, me queda resolver algunos asuntos inherentes al hecho de ser yo mismo, por ejemplo, mi tendencia a escribir las cosas más simples y sencillas del mundo de una manera barroca y exageradamente considerada para con los lectores. (considerada en la medida en que trato de no ofender a nadie, no de que les resulte más sencillo leer a aquellos que sean demasiado débiles mentalmente para aumentar su vocabulario). Sigo teniendo tan poco éxito en ello como en dejar de analizar las cosas y pensar continuamente traspasando la frotera física de mi propia realidad y llegando al colmo de pensar no sólo las implicaciones físicas y mentales de mi percepción, sino también la de todos los que me rodean.
Ok, exagero. No todos los que me rodean, sólo aquellos con los que interactúo y cuya opinión sobre mí considero importante. Aún así, no debería estar imaginandome lo que están pensando porque de igual forma las posibilidades de equivocarme son enormes! Y se aplica en particular al elemento más indescifrable del cosmos: La mujer. Toda representante del género femenino continúa siendo no sólo un insondable misterio, sino una enorme fuente de frustración por cuanto no logro comprender ni su actuar ni su pensar y el porqué una cosa no parece estar correctamente conectada con la otra.
Poco me habría imaginado en mi infancia (y es algo digno de resaltar pues de niño imaginaba de todo para mi vida adulta), que la vida me pondría en tantas situaciones como en las que me tiene ahora. Naturalmente, considerando que varias de ellas están "en proceso" no puedo dar muchos detalles. No es, en todo caso, mi costumbre detallar mucho de mis aventuras y tal vez sea por eso que tiendo a rellenar con mucha palabrería que no lleva a ningún lado. Pero, yo disfruto escribiendo de esta forma y como hasta donde sé, nadie lee éste blog, pues puedo imaginar que la audiencia pasa un buen rato leyendo mis desvaríos.
En resumen, voy a tratar de escribir más, nuevamente, voy a tratar de equilibrar las salidas a beber con el cine y las expocisiones. Voy a mantenerme fiel al karaoke, la natación y los bolos y trataré además de incluir algunos escritos antiguos que tengo en papel. Una de las principales razones por las cuales no escribo mucho es que no suelo encontrar público. Pero si los trascribo aquí, me queda la ilusión de que si hay alguien que al menos por casualidad los lea. Dios lo permita.
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