Otra cara de una historia robada.

Antes de empezar. No recuerdo realmente el origen de éste fragmento. Creo que era mi propia versión de algo que le leí alguna vez a Silphid. (www.cyber-elf.com @Silphid)

-Maravilloso, no es así?
El Obispo se tomó su tiempo antes de responder. El enorme salón , majestuosamente iluminado, debía ser uno de los últimos lugares del mundo que contaban con energía eléctrica. Miró alrededor, observando la magnificencia de las obras de arte que llenaban el lugar. Todas eran hermosas, impresionantes y algunas, el Obispo podría jurarlo, habían pertenecido en otro tiempo a lascolecciones privadas de las abadías y catedrales del malogrado Reino de los Cielos .

Finalmente volvió la mirada a la pieza que tenía delante, Esta era una representación de la cólera de los dragones, tan grande y tan impresionante, que en un primer vistazo, llegó a albergar algo deesperanza en su corazón, creyó que algún poder divino había logrado congelar y aprisionar a las bestias de los Sobrenaturales.

- Sobrecogedor, realmente sobrecogedor. Opinó al fin el Obispo con voz afectada.
Este era el efecto que Nicolaiv estaba esperando obtener y supo que sus planes se concretarían. Sonrió y pasando un brazo sobre el hombro del Obispo lo apartó de la escultura para continuar con elpaseo al tiempo que le decía: -Las mejores creaciones del hombre. He gastado enormes sumas de dinero en adquirir unas, rescatar otras y reparar la mayoría; La guerra no tiene muchos miramientos con el arte, no es así Señor Obispo?. Pero no esperó respuesta del abrumado Jerarca y de inmediato continuó. -Lo que realmente me interesa... Pero el Obispo si tenía algo que decir. Se aclaró la garganta y más con el herido orgullo que con la inteligencia de recordar con quién estaba hablando comentó.

-Debo decir, mi estimado Nicolaiv, que me sorprende la manera en que puede usted conservar tantascomodidades, y la cena ha estado también excepcionalemente buena. Desde luego, no tengo motivos para quejarme pero no puedo sacarme de la cabeza... creía... bueno, era de esperar... -Ustedpensaba, señor Obispo, -los ojos de Nicolaiv destellaban- que estos placeres estaban restringidos a los líderes del Reino de los Cielos. Y debo aclarar, que si me deja a mí a un lado, probablemente no se equivoque. El Obispo sintió una mezcla de admiración y Odio hacia Nicolaiv. No cabía duda de que se trataba de un joven perspicaz e inteligente, pero a la vez, no podía tolerar que le hiciera ése tipo deinsinuaciones. Acaso no era él uno de los elegidos por Dios para guiar al pueblo? aún en tan difíciles circunstancias resultaba obvio que el trabajo de encaminar almas debía estar bien remunerado.

-Mis comodidades me permiten continuar con mis negocios, hay que parecer exitoso para realmente llegar a serlo. Esta guerra me está afectando mucho y sin embargo, es mi deber como comerciante encontrar nuevas maneras de hacer negocios y de ganar dinero. Quiero en mi manos todas las obras del hombre, las más grandes e importantes, aquellas que vale la pena preservar. ¿Sabe usted cuál es la mayor obra en la historia del hombre?

Entonces el obispo se dio cuenta de que habían estado caminando hacia una zona muy oscura y que sus pasos no resonaban en el suelo en la misma forma, pero ahora se habían detenido y parecían estar en un salón más pequeño que el anterior, era grande, pero había algo igualmente grande dentro. El miedo se apoderó de él y aunque se le hubiera ocurrido alguna idea no hubiera podido pronunciarla.

-La obra más grandiosa, el invento más sublime de la humanidad es el mismo Reino de los Cielos. y me propongo convertirme en un accionista !!

-Qué es lo que ha dicho?? La ira del Obispo se sobrepuso al miedo. Cómo se atreve a decir algo semejante! el reino de los cielos... Dios no está en venta !!
-Claro que no, su eminencia. Dios no lo está. La sonrisa generalmente amable de Nicolaiv se ensanchó hasta convertirse en una deformante mueca llena de codicia y veladas amenazas, -Pero por fortuna sus embajadores si lo están.

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