Confianza

Ayer me estaban haciendo una prueba de paternidad. Desde luego y si el hipotético lector de éste blog ha llegado a conocer algo sobre mí, no estamos hablando de ADN, nadie me acusa de abandono o algo semejante. Pero si estaba siendo cuestionado sobre el tipo de decisiones que tomaría si estuviera en el lugar de los padres de una niña (aún puede llamarse así?) que conozco desde hace muchos años y que se encuentra ahora mismo en un punto de su vida en el que con sólo 16 ya está en una Universidad prestante desarrollando una carrera que parece representar todo lo opuesto a lo que se le enseñó en casa durante su infancia.

El tema en sí mismo da para hablar de muchas cosas, pero quiero centrarme en la prueba a la que fui sometido. Naturalmente, me oponía a varias de las cosas que ella quería hacer y me oponía a cosas que ella no esperaba que nadie se opusiera. Sin embargo, el eje de su argumento era que a ella debía permitírsele vivir estas cosas porque estaba en el momento de vivirlas. Que se le tendría que permitir vivir cosas potencialmente arriesgadas para ella con el único argumento de la confianza.

Una de las primeras enseñanzas en autonomía que suele recibir un niño, fuera del entorno de la casa, es decir, en las calles (O al menos antes, creo que ahora los niños no salen a la calle hasta que tienen 13 y entonces se desquitan llegando a casa a las 10 apestando a cigarrillo y barrilete)... decía que una de las primeras enseñanzas en autonomía que nosotros recibíamos era: "Mire a ambos lados antes de cruzar". Éste es un Skill único e irrepetible que se le enseña al niño y que requiere muchísima repetición para que se lo grabe, porque en el transcurso de una cuadra puede olvidarlo y ponerse nuevamente en peligro.

Muchas personas llegan a interiorizar el mensaje y eventualmente comienzan a fijarse por donde van y miran antes de cruzar. Podrían cruzar por las cebras? Podrían calcular mejor la velocidad de los vehículos que se aproximan? Seguramente, pero no se botan sin echar un ojito, salvo que ya hayan decidido que su vocación en la vida es de tapete. El acto de mirar antes de cruzar se mecaniza y no se hace conscientemente. Simplemente se hace porque el instinto dice que es lo apropiado para mantenerse con vida. Pero no por ello deja de ser algo que se aprende, que le enseñan a uno.

Mire a ambos lados antes de cruzar... Esa es la enseñanza que los jóvenes están olvidando. Cómo puede pedir confianza la muchacha que piensa que está en la mejor edad de la vida, porque "siente full", porque todo es rápido y confuso", será que en semejante vértigo, se detiene acaso para mirar a ambos lados antes de cruzar? Espera que los padres cedan a sus deseos cuando está siendo expuesta a una inyección intravenosa de mundo pupy, electrónico y libertino de una forma que el colegio de monjas no podía simular suficientemente bien? Se le debe soltar la mano y dejar que cruce a ciegas?
La confianza es un Castillo de Naipes que los jóvenes deben construir en medio de un valle ventoso, es lo más parecido a un rito de iniciación en medio de la hiper simplificación de nuestra sociedad, donde disfrazamos a los bebés como modelos de pasarela, donde desde pequeños se les entrega la moda y accesorios de un adulto, sin enseñarseles el valor de nada.

Sé que la peque de mi historia está en condiciones de demostrar grandes cosas y quizá su castillo de naipes demuestre firmeza, pero ciertamente no tiene suficiente experiencia para superar la etapa de pedir permiso y pasar al momento en el que sólo avisa dónde va a estar. Eso es un derecho adquirido, un privilegio de aquellos que ya han tenido un par de sustos y uno que otro estrellón en sus vidas (O ninguno en absoluto, que tampoco es fácil de lograr). Así que quizá fallé mi prueba de paternidad, pero definitivamente pienso que los jóvenes deben demostrar que aún recuerdan mirar a ambos lados antes de cruzar.

Comentarios